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¡Qué bonito disco, carajo! Tenía que decirlo.
Siempre he sido fanático de las voces y el talento femenino, que parece que no deja de darnos sorpresas. Desde el folk cuasi punk de la estupenda Ani DiFranco hasta la grandiosa y etérea Tori Amos o la jefa Patti Smith.
Pero de entre todas ellas, es esta compositora ruso-estadounidense sin duda, la que me ha atrapado con su talento, su voz y su carisma.
Me ha robado el corazón, que coño. Tenía que decirlo.
Y es que a Regina no le hace falta mas que derramar honestidad en sus letras, sentarse al piano y entonar su peculiar voz, tan llena de enormes posibilidades. Nada más, ni nada menos.
Representante de lo que se ha dado en llamar anti-folk, este ultimo disco, es sin embargo, el mas tranquilo y menos rebelde, pero con todos los ingredientes que le han dado su sello a esta talentosa chica. La juguetona dulzura, la austeridad melódica (aderezada finamente por algunos arreglos de cuerdas y hasta batería en algún track). Difícil recomendar una canción sobre otra. Aunque mis favoritas podrían ser Blue Lips, Folding Chair y Dance Anthem of the 80s.
Un disco que se me había pasado recomendar (como a otros tantos este año) pero que me han dado ganas de hacerlo ahora, a propósito de que lo traígo tanto últimamente en mi reproductor de audio.
¡¡¡Ah!!! ¡mierda! se me olvidaba. Amo a esta chica. Tenia que decirlo.
Siempre he sido fanático de las voces y el talento femenino, que parece que no deja de darnos sorpresas. Desde el folk cuasi punk de la estupenda Ani DiFranco hasta la grandiosa y etérea Tori Amos o la jefa Patti Smith.
Pero de entre todas ellas, es esta compositora ruso-estadounidense sin duda, la que me ha atrapado con su talento, su voz y su carisma.
Me ha robado el corazón, que coño. Tenía que decirlo.
Y es que a Regina no le hace falta mas que derramar honestidad en sus letras, sentarse al piano y entonar su peculiar voz, tan llena de enormes posibilidades. Nada más, ni nada menos.
Representante de lo que se ha dado en llamar anti-folk, este ultimo disco, es sin embargo, el mas tranquilo y menos rebelde, pero con todos los ingredientes que le han dado su sello a esta talentosa chica. La juguetona dulzura, la austeridad melódica (aderezada finamente por algunos arreglos de cuerdas y hasta batería en algún track). Difícil recomendar una canción sobre otra. Aunque mis favoritas podrían ser Blue Lips, Folding Chair y Dance Anthem of the 80s.
Un disco que se me había pasado recomendar (como a otros tantos este año) pero que me han dado ganas de hacerlo ahora, a propósito de que lo traígo tanto últimamente en mi reproductor de audio.
¡¡¡Ah!!! ¡mierda! se me olvidaba. Amo a esta chica. Tenia que decirlo.