miércoles, 24 de febrero de 2010

Un ataque masivo a los sentidos


Valió la pena la espera, el retraso de meses. De rumores y demás. De última hora y con la convicción de comer atún con huevo toda la semana, me decidí a comprar de nueva cuenta el boleto que ya había tenido en mis manos y que había cambiado. Pero caray, es que son los padres del trip hop, y no había que perdérselos.

De la mano de Heligoland, un discazo que los hace volver por sus fueros después de años de no saber de ellos y del peso de una historia que si bien no ha sido tan prolífica para el tiempo que tienen, si ha sido brillante. Y así fue el concierto que ofrecieron en Guadalajara.

Empezó a calentar motores Martina Topley-Bird, ofreciendo parte de su repertorio solista. Sin lugar a dudas, la chica es un lujo con su voz y simpatía, que llena por sí sola cualquier lugar que pise, acompañada a su vez de un multi instrumentista disfrazado a la usanza ninja, que terminó por redondear su pequeña (gran) presentación.

Poco después empezaría uno de los mejores actos en vivo que se pueden presenciar a nivel interestelar. Todo la sutileza, la potencia, lo rítmico e hipnótico que se escucha en los discos, es maximizado en directo de la forma mas orgánica posible, con unos músicos la mar de capaces, unos vocalistas verdaderamente extraordinarios, unas programaciones espectaculares y un repertorio visual impecable. Y claro, todo esto no sería nada sin la ternura de canciones como Teardrop, la oscuridad de Inertia creeps, el punzante beat de Atlas Air, la perfección de Angel o la pachequez de Karmacoma (que hizo de todo el recinto un baile lento y fumadísimo) entre otros tantos, pasando una a una, canción por canción, por toda su sólida trayectoria, apoyados con acertados visuales y juegos de luces y una curiosa inclusión de frases y palabras en español en no pocos momentos. Un cordón muy en alto lo que han puesto estos grandes músicos para los conciertos de este año. Como comenté al principio, una experiencia realmente brillante.

Gracias Massive attack por este deleite a los sentidos. Gracias también a mi querida amiga Annie por cederme algunos videos de los cuales subo Teardrop.



domingo, 14 de febrero de 2010

Social Distortion - Somewhere Between Heaven And Hell (Un disco para celebrar)


Un año. Si. Finalmente hoy, 14 de febrero, este día tan ñoño, había algo realmente que celebrar: el aniversario de mi blog personal, y que mejor que hacerlo con este disco, una de mis joyas personales y el cual pudiese retratar mucho de lo que soy como persona.

Grupazo donde los haya, Social Distortion es uno de esos casos que han sobrepasado la etiqueta del punk. Sin llegar a ser tan cerebralmente inclasificable como Fugazi o tan diversificado como The Clash, Social Distortion se ha posicionado en un perfil probablemente mas discreto, pero igualmente valioso al abrevar a través de su carrera, de la música de raíces del sur de los Estados Unidos. Country, folk, bluegrass y rockabilly es lo que exponen estos tipos de forma casi religiosa, reelaborado con toda la actitud punk que llevan en sus venas.

De entre sus discos, (bastante recomendables todos) sin duda mi favorito es este, el Somewhere Between Heaven And Hell. Album repleto de riffs enganchadores (estupendo el trabajo de guitarras de Denis Danell, por lo cual se entiende que se haya resentido tan enorme y sensible pérdida para el grupo). La base rítmica, como siempre, aunque no sea de los puntos que mas se comenten, dentro de su perfil de acompañamiento es realmente valioso. Y las letras de Mike Ness, sin ser un derroche de poesía, tienen toda la sensibilidad para decir realmente algo. Simplemente la idea es reventarte en la cara frases que retratan situaciones que a cualquier persona (y creo que esto es su mayor exito como letrista, como lo hacía el entrañable Dee Dee Ramone) pudiera vivir. Alguna sonrisa con cierto dejo de amargura o desazón con cierto tufo de esperanza son algunas sensaciones que te pudiera dejar este tipo sin ir mucho mas alla.

Social Distortion no es un grupo de canciones para estadio, sino mas bien, es hacedor de pequeños himnos personales para cantarlas con todos los huevos del mundo, algo sin duda que termina agradeciéndose aun mas. Y este disco esta lleno de ellos. Desde el inicio, con la potentísima Cold Feellings hasta el rítmico Ghost town blues, pasando entre otras canciones por la conmovedora This Time Darlin, su habitual y emocionante pleitesía a músicos country con el cover de Making Believe o, la que es una de mis canciones favoritas, Sometimes I do:

Sometimes I'm weak and sometimes I'm strong,
You know that I've loved all along.
Sometimes I'm rich and sometimes I'm poor,
nothing really matters when you're dead on the floor.

Sometimes I do and sometimes I don't

A muchísima gente se le puede hacer un grupo convencional y sin chiste; otro tanto puede tomarlos como de esas pequeñas (grandes) cosas que te hacen el día. Bruce Sprinsgteen dijo que este disco era una jodida maravilla. Pienso lo mismo.


lunes, 8 de febrero de 2010

Fear Factory - Mechanize


Que iban, que venían, que se odian o que se aman, Fear Factory ha tenido una accidentadísima trayectoria entre sus integrantes, la cual se había visto reflejado en sus últimos discos. Ahora, regresa de nueva cuenta a la formación, el entrañable Dino Cazares, quien limó asperezas al fin con Burton C. Bell, aunque ya no esta más Raymond Herrera. Recien salidito del horno, el disco vuelve a retomar lo que mejor saben hacer, el death metal industrial, género al que prácticamente le dieron forma y consistencia.

Fear Factory ha creado uno de los sonidos mas distintivos del género, ese que suena seco, maquinal, frio, distante, violento y apocalíptico, lo que ha llevado a salvar discos tan irregulares como Digimortal, o en extremos contrarios, a firmar obras tan impresionantes como Obsolete y Demanufacture. Es en esta tónica que regresan, olvidándose de desafortunados experimentos numetaleros o semi-baladescos.

El disco desde el inicio nos ofrece esa familiar base rítmica aderezado con esos efectos y sampleos que encuadran con el concepto de un futuro apocalíptico que ha manejado el grupo, para rematar inmediatamente con esas guitarras marca de la casa y un Burton C. Bell a plenitud, pasando de esa violenta forma de cantar a sus no pocas incursiones melódicas. Retoman pues, el camino que dejaron en los discos antes citados. No llega a las alturas de sus obvios precedentes, pero el retomar ese sonido que los hizo grandes en las grandes ligas de los que escupen fierro, es siempre un gusto. Si no, ahí están para comprobarlo canciones que entrarán dentro del repertorio clásico del grupo como Mechanize (que parece sacado directamente del Demanufacture) , Industrial Discipline (Un tema muy a lo Obsolete con un intermedio directo a la cabeza y los intestinos), Oxidizer o Metallic Division.

Buena forma de regresar de los Fear Factory. Ojalá que ya no entren en pleitos y desvanecencias que nada bueno habian dejado para el grupo y que se monten muchos años en esto que hacen como nadie.

domingo, 7 de febrero de 2010

Circular Colectivo: La maldita necedad de los hijos del quinto patio



Después de casi 11 años, La Maldita Vecindad regresa al ámbito discográfico con Circular Colectivo. ¿Y bien? ¿Sirve de algo en estos días para el manoseado rock en México un disco de los malditos luego de un silencio tan prolongado y de tener ya casi a la mitad de sus integrantes que tenían en un principio, esto por no hablar de que de sus dos últimos albums de estudio pasaron con mas pena que gloria ? Con mas temor que convicción, me dispuse a escuchar su nuevo lanzamiento.

La Maldita siempre se ha vanagloriado de ser los juglares urbanos del pueblo mexicano (igualito que Alex Lora o Saul Hernández). So pretexto, las temáticas del disco giran por los mismos temas que siempre han explorado (¿o explotado?): La jodidez del pueblo mexicano (hay pobrecitos que somos), la calle y sus (surrealistas, dicen algunos) personajes, el mal gobierno, (eso nadie lo pone en duda), el baile (hay que olvidarse de lo jodidos que estamos, ¿no?) , la unión y la libertad (raíces, cultura y hermandad, todo eso que le gusta a ciertos sectores de ideales pisanloveros y pachecos). Esto, a estas alturas del partido me suena más a falta de ideas que a un auténtico compromiso o exploración temática o ideológica.

Musicalmente el disco igual transcurre por la mezcla de estilos habitual en el grupo. Rock, Ska, y guiños al danzon, bolero y algunas otras manifestaciones musicales del país. Por momentos las mezclas resultan afortunadas, sabrosonas y otras, cojean feísimo. Hay de todo. canciones regulares, interesantes y otras bastante malitas. Fut Callejero es de las peores canciones que he escuchado en mi vida, por dios. El Corrido de Digna Ochoa también va por el mismo camino, aunado a esa desafortunada letra que busca ser un homenaje (hay que enarbolar las banderas izquierdosas, claro). Hay otras canciones que resultan simpáticas (que no buenas), como los Expedientes marcianos, o Quinto patio ska. Hay otras canciones que son indescriptibles, esto porque por momentos suenan bien y en otro instante decaen, como Fatima o Chacahua (canción por la cual sentí simpatía inmediata por el origen del tema). Lo mas interesante del disco son dos temas de corte instrumental, que sin ser una maravilla, si dan una refrescada al album, y se desarrollan bastante bien, Don Ernesto y su jamaica sound, muy tranquila y melódica, y Danza Lunatica (un ska bastante entretenido y movidito).

¿Dictamen? A mi gusto, un disco irregular en toda la extensión de la palabra. La Maldita es claro, jamás volverá a firmar un disco como El Circo (probablemente uno de los mejores discos no solo de México, sino de habla hispana). Ya visto a la distancia, parece claro que la revolución no le hizo justicia al Tiki, y que puede ser que el haya sido lo que fue la Maldita en sus inicios. El y la producción tan pulida de por esos momentos no tan reconocido Gustavo Santaolalla. Hoy día, poco hay de eso.

jueves, 28 de enero de 2010

Jim Jarmusch- Los límites del Control



Cuando salí de ver esta, la última película de Jim Jarmusch, lo hice con la misma sensación que tuve cuando fuí a escuchar a Bob Dylan: la de una total extrañeza. Pero como en aquella ocasión, la experiencia ante la obra continuó con mas fuerza después y no propiamente en el momento del acto (aunque parezca raro).

Vayamos por partes. En la superficie el director ha construido una película de espías, que la hermana con sus dos cintas de género, Dead Man (viejo oeste) y Ghost Dog (Ninjas), pero claro, realizándolas a su manera, tomando las convenciones de cada género para, a partir de ahí, irlas deconstruyendo.

Estan presentes pues, la figura del espía (bien vestido, impasible, seguro de sí), la femme fatale (la desnuda, fruto del deseo, peligrosa, y apoyo para el héroe), los personajes secundarios que le van dan uno a uno, pistas para llegar a su destino, el villano y su impasible fortaleza, entre otras cosas. Y por otro lado, la deconstrucción del género: El espía esta totalmente solo. No utliza gadgets o tecnología alguna (no moviles, menciona en algunas partes de la cinta). Las pistas nunca se hacen evidentes. No utiliza armas. Ni siquiera hay sexo (Pero si un erotismo muy sutil y hasta chusco). Y lo que se hace mas notable: carece del momento climático donde el héroe se va adentrando en la fortaleza del villano para enfrentarlo cara a cara, verdadero leitmotiv de este tipo de cine. Una vez más, pues, Jarmusch logra rendir homenje y desmitificar al género en turno a través de su anticlimax narrativo.

Ahora, esto solo es el pretexto (la forma). El fondo puede ser aún mas complicado. Sabedores somos de que Jarmusch evita los manipuleos sentimentaloides hacia sus espectadores, ahora lo lleva a extremos exasperantes. Con esto estamos pues, a la que puede ser su cinta mas extrema, donde lleva sus intereses y obsesiones de su lenguaje cinematográfico, valga la referencia, al límite (Lenguaje que hace que encarne como pocos en el concepto de cine de autor independiente).

La fotografía es excelsa. Evitando caer en el lugar común de presentar postales de España a manera de turisteo (¿alguien dijo Vicky Cristina Barcelona?) se nos presenta sin embargo, un lado mas sucio y desolado, mas de ambientes y atmósferas inquietantes.

La película en cuanto a su narrativa parece por momentos como si fuera filmada como una larga partitura, con sus ciclos y sus ligeras variantes que van avanzando lenta y progresivamente. Hablando de la música, genial la incursión de los japoneses Boris y el grupo norteamericano Sunn O))), grupos de doom cuya música guarda un extraño paralelismo con la propuesta de la cinta. De corte lento, denso, difícil de asimilar , ambiental y llena de pequeños detalles. Se ha dado pues en el clavo con su incursión. (Como curiosidad, para los interesados, diré que ambos grupos tienen un disco en conjunto llamado Altar).

La película puede leerse desde diferentes ángulos. Aunque eso ya es cuestión y reflexión de cada persona. ¿Una revancha del arte ante el poder económico que termina maniatándolo y domesticándolo a su servicio e intereses? ¿Una reflexión sobre la importancia del individuo ante la sociedad que termina imponiendo ciertas realidades? ¿Se habla de un autocontrol? ¿O al final, como dicen en alguna parte no hay que hallarle una razón a las cosas? Con más preguntas que respuestas, creo que este es el valor auténtico de la película. Esto por no hablar de los muchos simbolismos que va presentando en el camino.
Al final, más que situarte ante un convencional ejercicio cinematográfico, Jarmusch pareciera ponerte frente a un cuadro estático donde lo contemplas por un largo rato para sacar tus propias conclusiones y reflexiones, sin mayor manipulación emotiva que la disposición que tengas tu mismo. Desde mi punto de vista, si creo que fue algo larga, y el desarrollo pudo condensarse un poco más. Pero claro, si hay algo que tambien define a Jarmusch es que nunca ha tenido temor a exponer y enfrentarse al tiempo.

En lo que a mí respecta, no es mi película favorita del director, pues en definitiva me inclino más por la encantadora simpleza y verborrea de historias como Night on Earth o Mystery Train) o cintas tan redondas como Ghost Dog (para mi gusto la mejor) pero como todo lo que hace el director, finalmente se me hace una pieza notable e interesante.

¿Buena? ¿Mala? ¿Autocomplaciente? ¿Inaccesible? ¿Genial? ¿Un poema de fondo y forma? ¿Interesante? ¿Infumable? ¿Irritante? ¿Obra maestra? ¿Rompedora de moldes? ¿Subvalorada? ¿Sobrevalorada? ¿Pretenciosa? ¿Profunda? Un poco de todo puede haber. Dependiendo del cristal como se mire, puede caer en uno u otro adjetivo. Pero no deja indiferente. Se presta para amarla u odiarla. Finalmente, Jarmusch sigue siendo la alternancia y de los pocos directores que siguen trabajando de una forma independiente y haciendo continuas reflexones del cine, el arte y la vida a través de su trabajo. Y esto, hoy día, se agradece.

miércoles, 27 de enero de 2010

Mark Oliver Everett - Cosas que los nietos deberían saber

Empezaré de la manera mas cruda. Imagínate a alguien encontrándose a su padre moribundo, un reconocido físico el cual nunca tuvo muestras de cariño hacia él porque entre otras cosas, estaba ensimismado en sus teorías de los universos paralelos que el mismo creó. Y el contacto físico mas cercano que ha tenido con su mentor ha sido el último. El tratar de reanimarlo con ayuda de la operadora del número de emergencia. Finalmente muere en sus brazos. Poco después, su hermana, quien ha intentado suicidarse varias veces, termina lográndolo, y dentro de su esquizofrenia, deja una nota diciéndo que se reunirá con su padre en uno de sus universos paralelos. Su madre muere de una triste y dolorosa pelea con el cáncer. Una tía muy querida, muere en los atentados del 11-S. Era una de las azafatas. Ya dentro de la música, mueren su representante y un músico del grupo. Esto por no hablar de otras tantas desilusiones entre las que se revisan su inclinación por locas mujeres que siempre lo abandonaban.

Pensándolo fríamente, muchos en su lugar se sumirían en una espiral de depresión sin fin, unos mas, caray, tomarían el suicidio por opción, otros mas, saldrían adelante con heridas latentes, unos cuantos, los menos, contrarrestarían tanta tragedia con creatividad, entre estos valientes se encuentra Mark Oliver Everett, mejor conocido como Mr. E, o si se quiere, Eels. Porque él es el grupo finalmente.

Viene esto a cuento por la autobiografía de el líder de Eels, donde cuenta en parte todas estas situaciones y la manera como han salido sus canciones. Pero no todo es desilusión. El libro viene aderezado de situaciones jocosas y otras reveladoras e impactantes, como la negación a colaborar con Elliot Smith porque dijo que la vida le había dado tanto dolor que hacer algo con aquel artísta podría acabar en algo muy malo. (Elliott Smith, ese otro artísta de corazón triste, para el que no lo sabe, se suicidó con una puñalada en el corazón).

Y es que esa es la gran diferencia. Que Mark Oliver Everett ante la tragedía a sabido sacar a flote la sonrisa mas agridulce. Es por eso que exterioriza todo de la mano de lo que mejor sabe hacer, canciones, como aquella que le da nombre al libro, que bien puede definir mucho de lo que contiene, Cito algunos fragmentos aleatorios de la canción traducida:

Me voy muy temprano a dormir
Todos piensan que es algo extraño
Me levanto muy temprano en la mañana
No importa cuánto me haya decepcionado
El día anterior
Se siente nuevo

No todo es bueno ni todo es malo
No se crean todo lo que lean
Soy el único que entiende cómo es esto
Así que pensé que era mejor decírselos
Antes de irme

Así que al final me gustaría decir
Que soy un hombre muy agradecido
Intenté sacar lo mejor de la mayoría de mis situaciones
Y de disfrutar lo que tuve
Conocí el verdadero amor y conocí la pasión
Y la diferencia entre ambos

Recibido en Inglaterra como "El mejor libro de autoayuda que no intenta ayudar a nadie pero que lo consigue sin problemas".
Cierro pues, con un comentario del propio Mr. E al inicio del libro:

"¿Qué clase de ego hace falta para escribir un libro sobre mi vida y pensar que le puede interesar a alguien? ¡Uno enorme! Pero no tan grande para pensar que fui creado a imagen y semejanza de Dios. A no ser que Dios sea un ectomorfo peludo y de hombros caídos (...) Gracias a la educación que recibí, ridícula, trágica a veces y siempre inestable, me fue concedido un don, el de una inseguridad abrumadora (...) he encontrado una manera de hacerme frente a mí mismo y a mi familia tratándolo todo y a todos como un proyecto artístico para disfrute de todos. ¡Disfrutad!¡De nada!"

Pues bueno, ¿Qué esperan para comprarlo? Ah si, mierda. Que llegue a las tiendas en México. ¡¡¡Que alguien lo traiga ya!!!! Lectura obligada.

* Tal vez pueda parecer que este post sea como una continuación del anterior. Tal vez si. Tal vez no. Pero creo que el propio libro lo merecía.

Eels - End Times (O como hacer de cada canción una aguja)


¿Un nuevo disco a tán solo unos cuantos meses de sacar otro estupendo? ¿Es que acaso Mr. E necesita nutrirse del dolor para producir música? Todo parece indicar que si. Y ahora el hilo conductor es el rompimiento amoroso. Su reciente divorcio.

Mr. E se siente solo y vaya que sabe plasmar ese vacio a través de hermosas canciones. Tengo que reconocer mi carga de subjetividad ante Eels. Soy ferviente seguidor de ellos. Pocos grupos me conmueven tanto con canciones tan sencillas. Mr. E es un compositor y letrista que no requiere melodías rimbombantes ni rompedoras, solo sentarse a enviar dardos directos al corazón con una guitarra acústica, un piano y un cantar agridulce. Alguna vez leí de un admirador que este señor tenía la capacidad de hacerte sentir vivo aunque estuvieses en el jodido hoyo. Lejos de abatirte, termina por hacerte pensar que cuando menos, estas sintiendo algo.

A diferencia de su anterior disco, que por momentos era bastante garagero, dejó en el diván aun más las guitarras eléctricas para una mejor ocasión. Si, no tenía los putos animos de hacerlo. Si acaso solamente Gone Man o Paradise Blues guardan el estilo de su anterior placa. De ahí en fuera, todo el disco es un caudal de emociones que le dan al disco una especie de aura conceptual con el puro tono intimista y desnudo que poseen. Difícil hablar de mejores o peores canciones en un disco tan compacto. Pero las mías (o lo que es lo mismo, las que en un momento de debilidad me sacarían mas lágrimas que risas) son In My Younger days, Little Bird, A line in the Dirt (que pianito tan a la John Lennon, precioso) o I need a mother.

Añado a esto, la salida del libro Things the grandchildren should know (Ahi sí, firmado bajo su nombre real: Mark Oliver Everett) que ya cuenta con su traducción española. Habrá que conseguirlo. Mientras tanto, no reparo en recomendar este discazo cuya tapa es obra de Adrian Tomine, que termina redondeando el disco con las dos preocupaciones temáticas del album: la vejez y el desamor. No se admiten reclamos por la meláncolia y el dolor inherente. Tan bueno como ese otro enorme disco de rompimientos y desamor llamado Sea Change de Beck. Un aplauso, Eels ha regresado una vez más.